Saltar al contenido.

14 mayo, 2008

28

La Delincuencia Mejor Vestida

por Otto

 

Por Douglas Bolívar

Nada relevante pasó en la primera mitad del siglo XX en el mundo delictivo. La dictadura gomecista restringió el accionar del hampa a la simple utilización de una ganzúa para abrir una puerta y cometer un hurto menor y pintoresco, acontecimiento que las publicaciones de la época daban categoría de proeza y la lanzaban en reseña de primera página. La máxima consideración que la prensa de entonces tenía para los ladrones era la denominación de cacos. Ser caco era estar metido en la pomada, un vago pendenciero sospechoso de toda alteración de la pasmosa cotidianidad.De modo que no había organizaciones hamponiles constituidas, sino individualidades que actuaban a la sazón del instinto y sin ningún tipo de precaución, a tal punto que en pocas horas la policía practicaba la captura del ladrón, que también se manifestaba mediante el engatusamiento de alguna incauta ama de casa a la que, falsos reparadores de neveras y cocinas, se le metían en la casa para “tumbarle” 800 bolívares, que en los primeros años del siglo ha debido causar un descalabro familiar con implicaciones en las siguientes generaciones. Todo por un truco.

De no pasar nada, en la década de 1960 comenzó a pasar de todo en Venezuela. Hasta lo inimaginable e intolerable para una sociedad acostumbrada a que las convulsiones ocurrieran clandestinamente en el ámbito político. Como fenómeno importado desde algunas ciudades de Estados Unidos, se instalaron las famosas patotas del Este, sin precedentes siquiera remotos, a menos que se quiera considerar como antecedentes a las aguerridas pero inofensivas pandillas de Caracas, que contaban con un único y divertido modus operandi: grupos de jóvenes de distintos sectores se disputaban el poder que se utilizaba para infundir respeto por donde se pasara o influenciar amorosamente a las muchachas.

Antes de los años 60 no ocurrió nada, después pasó de todo, y de los años 80 en adelante la delincuencia se desclasificó a tal punto que actualmente constituye el principal problema social. La extrema violencia de los grupos hamponiles de hoy día les ha hecho perder simpatizantes.

Inspiración extranjera

La formación de patotas fue una moda importada de ciudades estadounidenses como Chicago, Nueva York y Los Angeles, donde incluso existían bandas llamadas Los Angeles del Cielo y Los Asesinos del Cielo, “clanes que se enfrentaban entre sí. No atacaban al resto de la gente. En Harlem había una patota muy fuerte”, puntualiza Silvio Vargas, quien, como funcionario de la Policía Técnica Judicial de entonces, siguió de cerca el problema.

Las patotas del Este venían inspiradas, además, por un movimiento universal que estremeció los cimientos de la ruralizada mentalidad caraqueña: el estilo hippie como ideal de vida. “Los muchachos de la clase media importaron el fenómeno a Venezuela porque eran los que viajaban. Para esos años se sabía poco de cocaína, lo que acrecentó el deseo de la juventud por rebelarse, mimetizarse… usar el cabello largo, chaquetones, pantalones de blue jeans. Estaba infestado el sentir de los muchachos por la guerra de Vietnam, el Mayo Francés y por una película llamada Rebelde sin causa, con James Dean. Fue una manifestación sociocultural”, cita de memoria el comisario Vargas.

Los chamos del Este se repartieron en unos 12 grupos con sedes desde Sabana Grande en adelante, hasta terminar en La Castellana y Los Palos Grandes. A lo largo de todo este territorio instalaron oficinas que decoraban según la imaginación de los miembros, cuidando que el resultado fuese, siempre, lo más estrambótico posible.

Los patoteros, con pintas de hippie y el lema de amor y paz con la infaltable señal de victoria, se convirtieron en el furor sesentoso. Se caracterizaban por desplazarse en ruidosas motos, exhibiendo rollos de cadenas con las que emprendían ataques contra los vehículos o contra alguna de las discotecas de moda en las que no eran bien recibidos. “Todos se reunían en una discoteca llamada La Jungla, en La Castellana, que se convirtió en centro de distribución de drogas” –prosigue Vargas.

Era la norma que todos llevaran cabello largo y barba, copiado de los cantantes norteamericanos que andaban empatados en la onda de la espiritualidad drogada. “En los primeros 50 años del siglo la ropa masculina no varió, pero la moda cambió tan violentamente en este período, que la fantasía del atuendo del hombre superó a la mujer. El caraqueño era uno de los mejores vestidos de América”, recuerda otro de los policías que integró la Brigada Juvenil de la PTJ, creada para contrarrestar la ebullición de las patotas de los años 60 y 70.

“Para finales de los años 60, la población venezolana era –el 70% – menor de 21 años. ¿Qué sociedad no tiene problemas así?”, justifica el comisario Vargas. Era natural que la juventud venezolana cediera ante la arremetida estadounidense. “Empezó la libertad de los colores”, agrega el ex funcionario policial, quien junto a sus compañeros se caía a golpes con los patoteros, como única vía de combatirlos.

Versión pobre

Todo vino en oferta de paquete: el desafío de la juventud a la autoridad coincidió con la psicodelia, el rock y otras emociones extremas que desencadenaron en el bisexualismo, en el sexo libre. Las patotas del Este no escaparon a ello, ingirieron cocaína y LSD, y se llenaron de tatuajes.

“Todas estas actividades eran delictuales, porque si usted agarra una cadena y se pone un uniforme, una chaqueta con un diseño psicodélico, anda en una moto y se consigue a un tipo por ahí, y le da dos carajazos, es un malandro”.

Pero el malandro es una consecuencia de la pobreza, del que no podía viajar. Entonces se trata de imitar la conducta de los “niños bien”, que habían adoptado el habla entrecortada conocida como sifrinismo, materializado por el grupo musical Medioevo con la canción “Laura”, que se convirtió en himno.

Los muchachos que económicamente no podían acceder a los grupos pudientes, intentaron una copia que terminó en algo más modesto: el malandrismo, un mexicanismo que aquí representaba a los muchachos que trataban de vestirse igual a los patoteros (sin lograrlo) y que versionaron el “cantaíto” sifrino.

Impusieron una peculiar manera de caminar con cautela y cadenciosamente, al tiempo que tomaron para sí la moda del blue jean y el cabello largo, no así de barba y patillas. Prácticamente se nacionalizó el anglicismo brother ( “bróder” ), expresión que sería desplazada, en los años 80, por la palabra pana.

“He buscado en todas partes –enuncia Vargas– el origen de esa palabra y no he encontrado nada al respecto. No la había oído antes, pero creo que tiene sentido la siguiente explicación: en los sectores populares los muchachos sanos se reunían en las esquinas de las panaderías, marcando distancia de aquellos que, sin ser de alta peligrosidad, andaban en malos pasos. Pero ocurría que algún joven del bando ‘peligroso’ se acercaba a la esquina y se relacionaba con sus coetáneos, a quienes se refería como su panadería”, cuyos diminutivos son pana y panita.

Así nace un tipo de malandro, el llamado “zanahoria”, porque ya existía el delincuente violento y asesino.

El malandro “Robin Hood”, justamente por esta cualidad, llegó al estrellato de la televisión, cuando los escritores de telenovelas crearon estos personajes que se convirtieron en rápidos ganchos para atrapar la audiencia. En La hija de Juana Crespo y Elizabeth se probó con éxito este recurso, que años más tarde se afianzaría definitivamente con el nacimiento de Eudomar Santos, quien dominaba el barrio Moscú de Por estas calles, que también estuvo representado por un menor de edad: Rodilla.

Marca asesina

Comenzando los años 90, el basquebolista Michael Jordan era la estrella indiscutible de la NBA. Su moda viajó hasta las barriadas de Caracas, donde los adolescentes imitaron su corte al rape y, sobre todo, el uso de zapatos deportivos de marcas, sello distintivo de un grupo que se conoció como “los jordan”.

El verdadero Jordan (Michael) usaba calzados de precio relativamente alto, lo cual no era problema para los jóvenes que no tenían para comprar el producto, porque se conformaban con matar a quien tuviera los zapatos que ellos querían lucir. A este grupo no le interesaba imitar el talento deportivo de Jordan, les interesaba imitar su vestimenta de juego.

En 1975, el nombre ficticio de Ramón Antonio Brizuela colmó las salas de cine. El personaje, extraído del libro Soy un delincuente (que se creía autobiográfico –no lo era– y del que luego Clemente de la Cerda hizo un filme) produjo la asombrosa cantidad de 10 millones de bolívares en taquilla, pagados por la gente que quería enterarse de esta novedad: la vida desaforada de un malandro.

De muerte natural

A Manuel Molina Gásperi, ex director del Cuerpo Técnico de Policía Judicial, se le atribuye el aniquilamiento de las patotas del Este. “El se enfrentó a las manifestaciones callejeras, como las agresiones de las discotecas y bares, que era como un goce para ellos’ ’, asegura uno de los comisarios que vivió esta época, quien prefiere que su nombre no sea mencionado.

Sin embargo, en el ambiente policial y entre los reporteros de sucesos también se tiene la convicción de que el fenómeno se diluyó por agotamiento y por un estremecedor acontecimiento: el asesinato del niño Vegas, ocurrido en enero de 1972. El comisario Fermín Mármol León registró este suceso en el libro Cuatro crímenes: cuatro poderes, que luego terminó en versión cinematográfica con la película Cangrejo I, de Román Chalbaud.

Además de la postura de amor y paz, los pavos se hicieron adictos a los estupefacientes. Las deudas por drogas los llevó a cometer una serie de delitos que se conocieron como minisecuestros. Al niño Vegas lo metieron en la maletera de un carro y se les murió accidentalmente envenenado por el monóxido de carbono del tubo de escape.

Todos los patoteros fueron citados a la institución policial y así los conoció la opinión pública en detalle. Caramelito Branger y el Chino Cano se erigieron como los personajes juveniles de aquellos años. Pero la mancha del homicidio que sobre ellos se cernía, los obligó a disolverse y todo terminó cuando muchos de ellos fueron enviados a vivir al exterior.

 

About these ads
28 comentarios Escribe un comentario
  1. may 15 2008

    Demasiado buena la canción de Laura!!! JAJAJA

    Responder
  2. Armando Araujo
    may 19 2008

    Pienso que las Patotas mas famosas de Caracas fueron la Mano negra que era de la Urbanizacion Las Acacias y la de San Bernardino en el norte de la ciudad. Estas dos Patotas se enfrentaba con las del este. Estas dos Patotas no era aliadas pero nunca tuvieron un enfrentamiento solo coincidia en su enfrentamientos con las patotas del este que era de varias urbanizaciones (Contry Club, Altamira, La California)

    Responder
    • Ita Mont
      mar 27 2013

      Una acotación la palabra pana ya se usaba en los años 70`s y “Laura la sin par de Caurimare” del grupo Medioevo es de los años 80`s

      Responder
  3. jairo ojeda
    may 21 2008

    Excelente, las experiencias que comenta el comisario en cuanto a lo que pudiese decir el origen de la delincuencia venezolana, sin embargo, se entiende que se perdio la idiosincracia del mismo venezolano al emitar actos extranjeros los cuales no se comparten, aun asi opino que de acuerdo a la globalizaciòn el aumento de la tecnologia y la disminuciòn de los empleos, la delincuencia seguira aumentando y me atrevo a expresar que la misma sera hasta considerada como una religiòn que jamas desaparecera de la tierra, (No a la delincuencia)
    Cordial Saludo.

    Responder
  4. ottoscheuren
    may 21 2008

    Lo interesante de este artículo es que hace evidente la crisis de valores que se ha venido sumergiendo poco a poco nuestro país. Independientemente de las crisis económica o política, el abandono a los valores y la falta de conciencia por querer lo que tenemos, ha sido lo peor que nos pudo haber pasado. Como si el petróleo nos hubiera sedado y separado de la realidad. Lamentablemente todo ocurrió muy rápido. Hubo un boom progresista bajo un esquema dictatorial, despues un esquema democrático burocrático poco eficiente con altos indices de ingresos… desencadenó la corrupción en todos los niveles (no sólo hablo de la clase dirigente, sino también en el sector provado, tránsito, etc) y estamos en un punto de no saber para donde ir ni en qué confiar. Por supuestos nuestros ojos siempre van a estar hacia afuera, como si las soluciones pudieran venir de afuera. Lo terrible de todo esto es que el costo social es muy alto: no estamos en guerra pero mueren personas en índices tan altos como si lo estuviéramos, la tolerancia entre los conciudadanos es cada vez menor, etc etc. Para superar la crisis politica o económica no es tan complicada como una crisis de valores. Tomarán generaciones en sanar, siempre y cuando la generación actual quiera hacerlo. Saludos a todos

    Responder
    • Ita Mont
      mar 27 2013

      La crisis de valores comenzó en los 80`s, solo fijate que actualmente ocurren crimenes más horribles que el caso Vegas y no aparecen más de dos dias en la prensa, son tan frecuentes que uno opaca al otro. En cambio el caso Vegas fué un verdadero escandalo para la época y se mantuvo durante muchos meses en la prensa nacional.

      Responder
    • Franco P.
      abr 17 2014

      Imagínate lo escribiste hace 6 años como crees que estamos hoy, en lo mismo..pero corregido y aumentado, agregando ahora, estamos divididos a punto que se forme otro berenjenal a causa de las apetencias del gobierno de turno que quiere someter a trocha y mocha su socialismo comunista sin anestesia y lo peor, pelando bolas todo el mundo, menos que ayer mas que mañana

      Responder
  5. Edwing Merlo Paredes
    abr 3 2009

    El tema de las patotas, de forma muy tímida, ha generado ríos de tinta. Es un tema que me gusta mucho y por el cual siempre me he interesado.
    Mi papá, es profesor jubilado y dio clases en un istituto privado llamado ALFA a finales de los años 60, creo que estaba ubicado en la zona de Los Palos Grandes. Lo cierto es que vivió en primera persona el furor de las patotas. Varios de sus alumnos eran patoteros y vio muy de cerca muchas de las barrabasadas que solían hacer. Me cuenta que la calle donde estaba el instituto era una de las tantas cuestas que daba hacia la “Cota 1000″, los tipos le decía a mi papá “profesor, mire lo que vamos hacer”. Los carajos se iban con las motos hasta la entrada de la Boyacá y se regresaban a toda mecha en sentido contrario. Los conductores que iban subiendo se tenían que montar arriba de las aceras porque los tipos no frenaban. También me contaba que por la zona de Las Fuentes en el Paraíso era peligroso pasar por allí después de las 8 de la noche, los patoteros solían darse cita en la hamburguesería Taxco, ubicada en esa misma urbanización, y a todo el que “se les ponía POPY” le caían a piña y cadenazo limpio.
    No hay que olvidar las patotas de los 80, los que no iban en motos, y que no vieron “Rebelde sin Causa” sino más bien “The Warriors (Los Guerreros)” una película de culto relacionada con las pandillas callejeras. Cada vez que había un toque de rock venezolano en el Poliedro o cualquier otro gran recinto, se concentraban todas esas patotas. Los más conocidos y temidos fueron Los Anticristos, los RH (rompe huesos), Centuriones, Iron Cross. Curiosamente la gran mayoría de estos grupos eran de la zona de El Valle, supongo que por su cercanía al Poliedro, que era el lugar por excelencia para los conciertos de heavy de la época.
    Durante los conciertos, cuando el espectáculo llegaba a su punto álgido, la gente comenzaba a “descargar”, hablando en cristiano, a disfrutar del rock sacudiéndose para todas partes como un energúmeno, meniando la cabeza a lo bestia y si además tenías melena, salpicando a todo el mundo de sudor. Eso era descargar. Y, si en tu ataque de euforia tropezabas con un Anticristo o un RH o viceversa, la COÑAZA estaba servida. Se armaba la trifulca, cadenazos, patadas, navajazos y repartición de piña con muñequeras de clavos muy afilados.
    Otro de los motivos para las peleas era la presencia de los punk, los eternos enemigos de las bandas de heavy. Había una patota de punketos llamados Los Avepane, su lider era un tipo con corte mohicano, una cresta pintada de azul eléctrico y futsia, llamado “El Buba”. Nunca tuve “el placer” de verles en acción, ya que los conocí por casualidad en una redada que hicieron en Sabana Grande y nos llevaron a toditos a la Comisaría de Simón Rodríguez. Respecto a los Anticristos, también me reunía mucho con ellos y hasta fuimos a algunas de sus fiestas, las cuales se celebraban en la casa de uno de sus líderes, un caballero que llamaban DOKILLER. El luar estaba ubicado en un edificio llamado Casa Coima al final de la Avenida Fuerzas Armadas cerca del mercado de Las Flores. Allí llegué a conocer a otros individuos gerarcas de la banda, como El Carroña, un tipo que era cinturón negro en karate, Pedro (el Anticristo simpático) y un “señor” que le apodadaban el Führer, el máximo lider. Eran tipos extremadamente violentos, pero también eran sendos panas y sabían bailar rock and roll y twist como nadie. Por cierto,no hablo de “3 pelagatos”, hablo de una banda de más de cien miembros. Todos iban con sus respectivos “colores” (chalecos de bluejean con el emblema de Anticristos). Respecto al Este de Caracas en aquellos años, no hay que olvidar a Los Gladiadores “la patota de los papeados”, estos también hicieron de las suyas y sobretodo en las famosas guerras de minitecas del Poliedro y fiestas de pavitos.
    Ah, por cierto, yo no era patotero, era solo un “greñúo” que acabó como baterista de una banda de heavy. Pero poco me faltó…

    Responder
    • sammyrodriguez
      may 21 2009

      epale pana, como esta la cosa?.. estoy muy interesado en más información me parecio muy cómico con respecto lo q escribio: erwin .el pana lo de ahora no se compara en nada con lla realidad latente y actual . esto me parece algo más de joda y ocio juvenil.

      Responder
    • Coqui
      oct 4 2009

      Que yo sepa el Instituto Alfa quedaba en El Rosal.
      Excelente escrito sin embargo, Gracias

      Responder
  6. Roxana
    sep 3 2009

    Para ampliar un poco la informacion. En la epoca de los Gladiadores (yo estaba super enamorada de uno de ellos y me cuidaba muchisimo cuando ibamos a las fiestas o a Paparo), tambien estaba la patota de El Cafetal que se la pasaban en Plaza Las Americas y tenian culebra fuerte con la de Cumbres. Recuerdo que una vez hubo una coñaza horrible y a Alvaro Mora le partieron el pomulo porque le dieron con una manopla. La verdad es que eran epocas rudas y los padres no se daban cuenta o se hacian los locos en cuanto a que los hijos estaban en droga. Creo que ese era el mayor daño que teniamos los adolescentes de esa epoca. La droga rodaba por todas partes, era impresionante. Yo tengo miles de historia pero bueno.
    En cuanto a los hijitos de papi como les decian, hasta hace relativamente poco tiempo se seguian reuniendo, en la 8va transversal de Los Palos Grandes. Recuerdo en una fiesta que estaba el Chino, completamente frito ya, donde mando a apagar todas las luces porque tenia un novel de paranoia grandisimo y creia que lo estaban persiguiendo. Eso fue hace unos 18 años…

    Responder
    • Hola Roxana mucho gusto se que te parecera extraño pero me encantaria poder conversar contigo sobre esas patotas! disculpa si te incomodo con esto dejame un mensaje para ver si puedo entrar en contacto con vos!

      Responder
  7. sep 20 2009

    de que habla esta gente?patotas en el valle,que locura es esa!esos eran bandas de monos que se dedicaron a desvirtuar la esencia de las gloriosas “patas’de principios de los 60,que por cierto no se originaron en el este,que relativamente estaba casi inhabitado,sino en el paraiso,las acacias y san bernardino.en el paraiso la primera pata fue “mi juguito” del mismisimo trino mora.tambien estaban “taxco” ubicada en la hamburgueseria del mismo nombre,la lisboa que era un abasto en la paz,y el goya que era otro restaurant ubicado en la paz.se peleaba por carajitas y la gente se fumaba su chicharron.patotas en el valle! fin de mundo!

    Responder
    • Coqui
      oct 4 2009

      jajajajajaja!

      Me has hecho reir!!

      Buen comentario!

      Responder
  8. oscar
    dic 26 2009

    yo queria mas detalles , claro que el cuento estuvo bueno y los comentarios tambien, yo se que siempre a existido las diferencias sociales y no creo que compartan la misma forma de pensar por lo tanto en la parte pobre me parece que no trataban de imitar mas bien querian brillar mas y opacar a los hijitos de papi y mami que lo tenian todo y muy facil por eso el resentimiento y las ansias de imponerse ante estos bebes que solo se portan asi por ociosos y no por que sean verdaderamente malotes, hay esepciones claro siempre las hay dentro del grupo de niñitos siempre esta el de mente torcida y macabra que organiza todo pero bueno estuvo bien chaoo………..

    Responder
  9. isis
    feb 21 2010

    corrección el secuestro del niño Vegas Perez fue el 22 de Febrero de 1973, no en Enero de 1972 como dices en tu pequeño análisis…

    Responder
  10. Luis
    jun 7 2010

    Excelente, si tienes más escritos sobre el tema, mandame un mail, me encantaría conocer sobre el tema, para relacionarlo con la actualidad y mezclado con Colombia, escribir una especie de “Cartel de los sapos” de ciencia ficción-trabajo de investigación.

    Saludos,

    Luis

    Responder
  11. jul 25 2010

    Miren brother, vamos a hablar claro y pelado, el malandro de antes por lo menos era mas respetuosos que los de ahora, se los digo porque yo fui uno, y jamas robe para fumar (hoy en dia no me apetece) yo recuerdo que a mi nadie me dijo ;usa esto…¡ es mas, espantaban los malandros “fumones” mas viejo a uno con sendos “coquitos” de esos que te ponen la sangre a flor de nariz…yo comence con marihuana porque me dio la gana, y uno debia esconderce, no andaba uno por ahi de BOLETA, COMO HOY EN DIA ANDAN ESTOS POBRES MALANDRITOS, “ÑEROS, QUE SON TAN TONTOS, QUE YO LES HE LIGADO “MARIHUANA CON BOSTA DE VACA…..Y SE LA FUMAN…ES DECIR FUMAN MIERDA¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡EN MI EPOCA DISFRUTE , FUI FELIZ Y NO DAÑE A NADIE,,SOLO QUE ME CANSE Y PREFERI CAMBIAR. YO LES HAGO UN LLAMADO A LA JUVENTUD, VACILA PERO NO PERJUDIQUES A NADIE, ES DECIR SE UN VERDADERO “AMOR Y PAZ”

    Responder
    • NUVELIS
      nov 5 2010

      EL yogui que casualidad que coincides en mucho con el chino cano
      !ERO empezaste con marihuana ,te faltó poner que a los 13 años
      2do; la ligabas con bosa e vaca
      3ero El disfrute no fué completo porque te encanaron 4 años
      ahora porque no pones tu nombre ,yo sé que de esos patoteros el más osado eras tu que hasta golpeaste a un juez ahh y la otra coincidencia es que te dejaste de eso
      saludos y saque la cara total no y que eres inocente?????????????”

      Responder
  12. NUVELIS
    oct 16 2010

    Yogui ,malandro se escribe con ocho letras y todos ricos, pobres,consumidores de cocaina de alta pureza o de mierda igualito son unos TONTOS.

    Responder
  13. JONATHAN
    dic 8 2010

    MALA SUERTE LOS DE ESOS MALA CONDUCTAS DEL ESTE QUE EL CHAMITO SE LES MURIO POR EL MONOXIDO DE CARBONO, ESE HECHO DISOLVIO A ESOS TIPOS, AÑO 1973

    Responder
  14. William Fernandez
    jul 31 2012

    Estimado Sr. Douglas Bolívar, el termino “PANA” no proviene de las panaderías, ni de los panitas, es la daptación (criollización) del término “PARTNER” que en inglés significa: socio, compañero, amigo.

    Responder
  15. Carlos Bet
    sep 26 2012

    Asi es William ese es el origen de la palabra Pana; asi como el de decirle JARA a la policia, deriva del nombre del sargento O”HARA quien a finales de los 60 y principio de los 70 comandaba el distrito policial del Bronx en NY y era el encargado de perseguir a los latinos que alli se establecian, por eso se decia “Viene O”hara¨´ para hacer referencia a la polica del distrito del bronx, luego aquellos que regresaron a Venezuela trajeron aquella expresion para referirse a la policia.(O”hara) lo cual degenero en JARA

    Responder
  16. Eloy
    dic 20 2012

    Pura Verdad , yo viví todo esto

    Responder
  17. el martillo
    dic 28 2012

    lo q ustedes me quieren decir es que el malANDRAJE LO INICIO LA CLASE PUDIENTE Q BOLAS TY AHORA NOS DICEN NICHES NEGROS Y VICHOS DE BARRIO AHY TIENE LO Q CREARON

    Responder
  18. jun 23 2013

    La pana, nace en los campos petroleros, del anglicismo partner, lo niños copiaba a los niños gringos cuando jugaban con ellos, de allí también nace taima para pedir tiempo en juegos infantiles de time out, asi como otras como guachiman de watchmant, etc.

    Responder
  19. Wlliam Fernadez
    oct 1 2013

    Douglas, excelente tu relato de las patotas caraqueñas, pero tengo que corregirte en cuanto al término “pana”. “Pana” no se origina en las panaderías ni en sus esquinas. “Pana” viene del anglicismo “partner” (compañero).
    Saludos.

    Responder
  20. jairo zuleta
    jun 5 2014

    El articulo esta algo equivocado, vivi la epoca, era un musico de pelo largo que fui acediado y perseguido por las patotas, en especial la de los Palos Grandes y la de Cumbres de Curumo o Prados del Este, justo me perseguian por tener pelo largo y ser segun ellos, ser un hippie rockero. Ellos andaban de pelo corto y nos perseguian en cuanta fiesta haciamos. La marihuana los termino pacificando unos años despues

    Responder

Deja un comentario

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

Nota: HTML está permitido. Tu dirección de correo electrónico nunca se publicará.

Suscribirse a comentarios

Seguir

Recibe cada nueva publicación en tu buzón de correo electrónico.

Únete a otros 1.150 seguidores

A %d blogueros les gusta esto: